Las No Vacaciones

¿de donde a donde?

La palabra Vacaciones, etimológicamente, parece que deriva del latín vacans, participio del verbo vacare: estar libre, desocupado, vacante. Es por ello que para poder usar ese término quizás seria necesario haber estado previamente cautivo, ocupado, o lleno.

Tanto es así que decir que uno está de vacaciones presupone tener un trabajo al que regresar. Un trabajo que socialmente nos dota de identidad. No en vano es de las primeras preguntas que surgen cuando conocemos a alguien. Nos ayuda a situar a ese alguien en un contexto conocido, y si se desconoce a preguntar por él para así hacernos una idea de que podemos esperar.

Pero que significado asignamos a la palabra trabajo?. Se me ocurre que sus antónimos nos pueden ayudar, y al hacerlo encontramos holgazanería, pasividad, diversión…..  O sea que requiere actividad pero también aburrimiento y/o  sufrimiento. La etimología parece confirmárnoslo: tripaliare, que proviene de tripalium,  yugo hecho con tres palos en los cuales amarraban a los esclavos para azotarlos!, aplicándose a cualquier actividad que produjese la sensación de haber sido apaleado.

Aunque, ahora mismo, diría que podríamos estar de acuerdo en que está íntimamente ligado a conseguir una remuneración por un esfuerzo, por lo que es esa recompensa crematística lo que constituye la diferencia fundamental. Así actividades que requieren esfuerzo pero no consiguen dinero como premio son excluidas del significado. Sin olvidarnos de los estudiantes que se están formando para acceder a esos hipotéticos puestos de trabajo remunerados, comenzando por la guarderia…

En resumen la pregunta que me surge es: aquellos que no cobran por su esfuerzo, y quizás han perdido la esperanza de poder hacerlo, no pueden tener vacaciones?

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